Si en un grupo de amigos se pregunta cuál es el dolor más desagradable, surgirán pocas discusiones al respecto: el dolor de muelas y el dolor de oído se llevan la palma. A veces, y muy desgraciadamente, se producen al mismo tiempo y, también, pueden estar relacionados entre sí. Si duele una muela, está claro que el problema se encuentra en la boca pero, si lo que molesta es un oído, ¿el problema se encuentra siempre en el mismo?

En la mayoría de los casos no es así sino que es un reflejo de algún problema relacionado con los dientes o la mandíbula. El culpable de que un terrible dolor de muelas pueda complicarse y convertirse en un dolor de oído la tiene el nervio trigémino. Este se divide en tres ramas: maxilar superior, mandibular y la del músculo temporal que tiene ramificaciones hacia el oído y, por lo tanto, puede transmitir el dolor que se produce en la boca hasta él.

Las causas pueden ser varias: presencia de caries, una infección y el crecimiento de las muelas del juicio pero, la más común y la que suele ocasionar más problemas, es el trastorno temporomandibular. En cualquier caso, son problemas que requieren un tratamiento rápido para garantizar la máxima eficacia, por lo que, si se sufre dolor de oídos, es importante valorar todas las opciones y preguntarse si la causa está en la dentadura para, si es así, acudir al dentista.

Hasta ahora la salud bucodental había sido relegada a un segundo plano debido a su alto coste pero hoy existen opciones e iniciativas que permiten que cualquier persona pueda recibir un tratamiento odontológico.

 

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