“Señor, quisiera saber quién fue el loco que inventó el beso”. El escritor irlandés Jonathan Swift ya expresó con estas palabras una incógnita que tal vez no tenga solución. Sin embargo, sí es posible conocer los beneficios y propiedades que tienen los besos en las personas, en especial los besos y la salud bucodental.

Es verdad que, en algunas ocasiones, los besos pueden llegar a ser aburridos o incluso decepcionantes. Sin embargo, en su vertiente más apasionada, son un antidepresivo natural que mejora el estado de ánimo e incluso puede disminuir el dolor. La cantidad de reacciones que se generan en nuestro organismo cuando besamos es, como poco, intrigante. Entre esos efectos se encuentran diversos beneficios que pueden ayudar a tener una mejor salud bucal.

La saliva es un elemento que tiende a pasar desapercibido, a pesar de ser imprescindible para mantener una buena salud a nivel general así como bucal: ayuda a eliminar las bacterias y evita que los restos de comida se acumulen entre los dientes. El flujo de saliva que se genera a través de un beso hace que se activen las glándulas salivales, ayudando a combatir las bacterias, hongos y virus.

Además, los besos también son el aliado perfecto a la hora de luchar contra las caries. Esto responde, una vez más, a las propiedades de la saliva, que ayudan a limpiar la boca y neutralizar los ácidos de los restos de comida (principales causantes de las caries).

Por otro lado, los besos también ayudan a mejorar nuestro sistema inmunológico. Esto se debe a que alrededor del 80% de las bacterias presentes en nuestra saliva son comunes a todas las personas. El 20% restante, por el contrario, son propias de cada uno. De esta forma, el intercambio de saliva hace que nuestro organismo entre en contacto con sustancias ajenas, creando anticuerpos y haciéndose más fuerte. A este proceso se le denomina inmunoterapia transversal.

Los besos también tienen el poder de disminuir el dolor de muelas gracias a la liberación de endorfinas y a la dilatación de los vasos sanguíneos. Este elemento se considera una especie de “morfina natural” que ayuda a combatir el malestar físico.

Por otra parte, los besos son un potente aliado contra la depresión. Esta enfermedad, a pesar de no parecerlo, tiene mucho que ver con la salud bucodental. Así, las partes de la boca se resienten y son más propensas a sufrir enfermedades. Al besar, hay una mejora de la salud emocional y, como consecuencia, las dolencias físicas tales como las caries o las infecciones se reducen.

Obviamente, los beneficios que aportan los besos a la salud bucodental  no sustituyen las visitas periódicas que deben realizarse al odontólogo. Sin embargo, y a la vista de los numerosos beneficios físicos y emocionales de los besos, es momento de ponerlo en práctica antes de la próxima cita con el dentista.

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